calderas biomasa

El concepto de biomasa se refiere a un recurso energético de carácter ecológico compuesto por materiales orgánicos, que han sido generados en ecosistemas naturales o como resultado de la propia actividad humana, pero siempre formando parte del grupo de las llamadas energías renovables.
De esta forma, las calderas biomasa son aquellas que utilizan como fuente de energía ese tipo de combustibles naturales, ya se trate de pellets de madera, residuos naturales procedentes del bosque, huesos de aceitunas o cáscaras de frutos secos. De esa forma, con un funcionamiento bastante similar a otro tipo de calderas, queman este combustible y generan un calor que se transmite al circuito de agua y proporcionan agua caliente sanitaria o para la calefacción.
Las calderas biomasa son más ecológicas que el resto de calderas que funcionan con otro tipo de combustible y presentan unas indudables ventajas, entre las que se pueden señalar las siguientes:
Son más económicas de mantener. Se estima que sus costes pueden llegar a ser hasta cuatro veces más bajos que en el caso de la energía convencional. El precio de la biomasa es mucho más estable que el de otros tipos de combustible, porque no tiene una dependencia directa con mercados de carácter internacional, como ocurre con los combustibles fósiles, sino que se genera a través de recursos locales sostenibles. Eso redunda en que la caldera biomasa aporte rentabilidad y economía a sus usuarios.
Se trata de una tecnología segura y avanzada que requiere, además, de un mantenimiento bastante simple. La tecnología que utilizan las calderas biomasa suponen una garantía de funcionamiento, fiabilidad y alto rendimiento. Los pellets, por ejemplo, son un combustible natural con un alto poder calorífico, que aporta a la caldera rendimientos cercanos al 90%. Los nuevos modelos de condensación llegan incluso a conseguir un rendimiento del 105%, permitiendo además un ahorro de combustible que llega al 12%.
Las calderas biomasa utilizan una energía limpia y prácticamente inagotable. Las emisiones de CO2 de este combustible natural son neutras y apenas producen algún tipo de contaminación en el medio ambiente, ni contribuyen a la temida destrucción de la capa de ozono de la atmósfera. Además, la extracción de la biomasa procedente de los bosques y montes, como ocurre con los restos de ramas y hojas caídas de los árboles, contribuye a su limpieza, reduciendo los riesgos de incendios. También ayuda a eliminar residuos de ciertas industrias como las madereras.